Sufrimiento no es igual que dolor…
Desde una forma cultural y social, el parto se suele asociar con sufrimiento. Sin embargo, para las personas que nos hemos dedicado a profundizar en este tema de manera científica, hemos hecho incapié en diferenciar estos conceptos, ya que es indispensable para la compresión de las maniobras y actividades que se pueden implementar para poder hacer del parto una experiencia no soolo de vida sino también satisfactoria…
Por lo anterior, es importante esclarecer estos dos términos:
El dolor es parte de nuestra vida, es definido como una experiencia desagradable sensorial y emocional asociada con daño real o potencial, o desxcritas en términos de dicho daño (Merskey 1979). Mientras que el sufrimiento, puede distinguirse del dolor, porque describe reacciones emocionales negativas e incluye cualquiera de los siguientes factores: percepción de amenaza al cuerpo y mente; pérdida de control, angustia, incapacidad para hacer frente a la situación angustiante, temor a la muerte de la madre o del bebé.
Si lo pensamos bien, uno peude tener dolor sin sufrimiento y sufrimiento sin dolor…
Cuando hablamos que una mujer ha padecido sufrimiento,debemos de entender que el dolor no solo es físico sino también mental. Este «doble dolor» puede crear entonces lo que llamamos trauma.
El trauma implica experiementar, presenciar un evento de muerte, lesiones graves, reales o percibidas como amenaza a la integridad física de uno mismo o de otros, y/o la respuesta de la persona, incluyendo miedo, desesperanza u horror.
La percepción del trauma del nacimiento está en el ojo de quien lo mira… Por lo tanto, es importante esclarecerlo y hablar de ello para poder tomar acciones preventivas, de detección y sobre todo para el tratamiento.
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